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La Bodega y la elaboración

Historia

«Uco» fue un cacique indio, de la tribu de los Huarpes Millcayak, habitantes de este valle hace siglos. Recién hacia 1491-1493 llegaron los Incas desde Perú. En 1608 los jesuitas se instalaron en Mendoza y en 1658 fundaron en el Valle de Uco, una propiedad rural; la estancia San José, que dio origen al pueblo y a la estancia Atamisque creada posteriormente. Esta propiedad poseía 19.000 has; siendo dividida al final del siglo XIX. La estancia tuvo diferentes propietarios que se sucedieron, hasta ser adquirida por un francés, John Du Monceau, que se enamora del lugar y decide radicarse allí para vivir. Su mujer, Chantal, habiendo tenido un abuelo bodeguero en la región del Beaujolais, en Francia, apoya la idea de construir una bodega en la propiedad; así nace «Bodega Atamisque», que se inspira en el nombre original del lugar, realizándose la primera cosecha en marzo de 2007.

La cosecha se realiza en forma manual, se pone énfasis en la sanidad y el control de madurez.

Las uvas tintas se transportan en cajas chicas de 18 kg en las primeras horas de la mañana a fin de evitar altas temperaturas, realizando posteriormente la recepción en bodega que incluye un estricto control de calidad que contempla una doble selección, primero de racimos, y luego de bayas.

Después se llena el tanque de fermentación, sin haber realizado el desplazamiento de la materia prima mediante bombas. Concluida la fermentación (15 días) a temperatura controlada, se deja en contacto los orujos con el vino nuevo durante un plazo que puede variar de 10 a 15 días. Para las líneas Catalpa y Atamisque el vino de gota sigue su crianza en barricas francesas durante 12 a 16 meses, con el fin de adquirir opulencia y complejidad. 

Para las uvas blancas los racimos enteros previamente seleccionados alcanzan la prensa neumática, que al expandir suavemente la membrana comprime las uvas contra las paredes obteniendo el mosto (jugo) que desciende al nivel inferior en tanques de acero inoxidable para la línea Serbal y en barricas para los Catalpa y Atamisque, para realizar la fermentación en ellos. Concluida la fermentación, continúa el proceso de crianza en las mismas barricas durante un año aproximadamente.

En general los vinos producidos en esta zona tienen una alta acidez, lo que se considera muy bueno para la elaboración de los vinos blancos base para espumantes.

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